Acerca del Libre desarrollo de la personalidad y el Manual de Convivencia

El siguente artículo no es de mi autoría, y su contenido es parte de un correo que me envió una gran directiva docente que tiene mucha experiencia en el tema de la presentación personal de los estudiantes en el colegio en contraste con lo dispuesto en el Manual de Convivencia y con las reacciones de docentes, estudiantes y padres de familia. El video que encabeza el artículo causó revuelo pues, aparentemente interpreta una parte delicada de la Constitución Colombiana relacionada con este tema, de manera amañada y ante las cámaras de un canal muy popular del país, en una sección de un noticiero. Júzguese quién tiene la razón y si le parece bien, exprese su opinipon en este blog.

Al interpretar el artículo 16 de la Constitución que consagra el derecho al libre desarrollo de la personalidad, la corte constitucional y la doctrina han entendido que: “ese derecho consagra una protección general de la capacidad que la Constitución reconoce a las personas para auto determinarse, esto es, a darse sus propias normas y desarrollar planes propios de vida, siempre y cuando no afecten derechos de terceros”. (SC-481/98).

(Sentencia T-569 de 1994) “La educación como derecho fundamental conlleva deberes del estudiante, uno de los cuales es someterse y cumplir el reglamento o las normas de comportamiento establecidas por el plantel educativo a que está vinculado. Su inobservancia permite a las autoridades escolares tomar las decisiones que correspondan, siempre que se observe y respete el debido proceso del estudiante, para corregir situaciones que estén por fuera de la Constitución, de la ley y del ordenamiento interno del ente educativo… El deber de los estudiantes radica, desde el punto de vista disciplinario, en respetar el reglamento y las buenas costumbres, y en el caso particular se destaca la obligación de mantener las normas de presentación establecidas por el Colegio, así como los horarios de entrada, de clases, de recreo y de salida, y el debido comportamiento y respeto por sus profesores y compañeros. El hecho de que el menor haya tenido un aceptable rendimiento académico no lo exime del cumplimiento de sus deberes de alumno.”

“Si bien la educación es un derecho fundamental y el estudiante debe tener la posibilidad de permanecer vinculado al plantel hasta la culminación de los estudios, de allí no debe colegirse que el centro docente está obligado a mantener indefinidamente entre sus discípulos a quien de manera constante y reiterada desconoce las directrices disciplinarias y quebranta el orden dispuesto por el reglamento educativo, ya que semejantes conductas, además de constituir incumplimiento de los deberes ya resaltados como inherentes a la relación que el estudiante establece con la Institución en que se forma, representa un abuso de derecho en cuanto causa perjuicio a la comunidad educativa e impide al plantel los fines que le son propios”. (ST 519 DE 1992).

“Ahora bien, una característica de algunos de los derechos constitucionales fundamentales es la existencia de deberes correlativos. En el artículo 95 de la Constitución Política se encuentran los deberes y obligaciones de toda persona. La persona humana además de derechos tienen deberes; ello es como las dos caras de una moneda, pues es impensable la existencia de un derecho sin deber frente a sí mismo y frente a los demás.” (Sentencia 002 de 1992)

La Corte Constitucional insiste en que toda comunidad requiere de un mínimo de orden y del imperio de la autoridad para que pueda subsistir en ella una civilizada convivencia, evitando el caos que podría generarse si cada individuo, sin atender reglas ni preceptos, hiciera su absoluta voluntad, aun en contravía de los intereses comunes, en un mal entendido concepto del derecho al libre desarrollo de la personalidad.”.

(Sentencia 037 de 1995) “La disciplina, que es indispensable en toda organización social para asegurar el logro de sus fines dentro de un orden mínimo, resulta inherente a la educación, en cuanto hace parte insustituible de la formación del individuo. Pretender que, por una errónea concepción del derecho al libre desarrollo de la personalidad, las instituciones educativas renuncien a exigir de sus alumnos comportamientos acordes con un régimen disciplinario al que están obligados desde su ingreso, equivale a contrariar los objetivos propios de la función formativa que cumple la educación”.

(Sentencia T-366 de 1997) “El proceso educativo exige no solamente el cabal y constante ejercicio de la función docente y formativa por parte del establecimiento, sino la colaboración del propio alumno y el concurso de sus padres o acudientes. Estos tienen la obligación, prevista en el artículo 67 de la Constitución, de concurrir a la formación moral, intelectual y física del menor y del adolescente, pues “el Estado, la sociedad y la familia son responsables de la educación”. No contribuye el padre de familia a la formación de la personalidad ni a la estructuración del carácter de su hijo cuando, so pretexto de una mal entendida protección paterna -que en realidad significa cohonestar sus faltas-, obstruye la labor que adelantan los educadores cuando lo corrigen, menos todavía si ello se refleja en una actitud agresiva e irrespetuosa.”

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  1. Que mas viejo Augusto… El manual de convivencia de la mayoría de nuestros colegios está diseñado para que los estudiantes lo incumplan, pues la cantidad de “deberes” supera a los de derechos, es un manual de convivencia compatible con la era feudal como muchos otros aspectos de nuestra idiosincracia.
    El libre desarrollo de la personalidad es un derecho fundamental que en países como el nuestro es día día vilipendiado por nuestras autoridades, quienes en vez de respetarlo lo que hacen es coartarlo haciendo sentir culpabables a la persona o personas que lo ejercen. Esa represión constante y acumulativa hace que la persona se revele en contra de la autoridad y que la sociedad lo tilde de “inadaptado social” concepto que a mi juicio es muy reprochable.
    El libre desarrollo de la personalidad invita a la inclusión no a la exclusión, lo que hacen nuestros colegios al dictaminar que un joven se “debería” comportar de cierta manera u otra para que en el día de mañana sea un “hombre de bien” es alinearlo al sistema (feudal como comentaba anteriormente).
    El sistema necesita muchos “hombres de bien” para que condenen a los “hombres de mal” y nuestros colegios no se escapan a dicho llamado.
    Nuestros colegios nos invitan tanto moralmente como académicamente a no pensar la sociedad que vivimos y sobre todo a no cuestionarnos nosotros mismos, parafraseando el dicho de Einstein…” educación es lo que perdura después que uno ha olvidado lo que aprendió en la escuela”…

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