Bambuk

¿Qué será de todas esas excusas y vacíos paradigmas ahora que no estás?
Desde mi lecho puedo sentir el olor de las flores marchitas.

Tatara tatara tan ta ta tan

Qué sudor tengo en los ojos
Debe ser por la calor
No me alcanzan los pañuelos
Pero d’el mismo sudor

Y me sudan todo el día
Sudo desde el corazón
Tal vez haya otro motivo
Pero, callarlo es mejor

Mas si insiste en que lo cuento
Yo lo haga, a lo mejor
Pero, tiene que entenderlo
No daré su explicación

Era un ave que volaba
Creo qu’era un ruiseñor
Y este no volaba solo
También tenía su canción

Pero ya en aquel entonces
Suspiraba el ruiseñor
Por la ausencia que vendría
Y no valdría la oración

Llegó el día y aquell’ave
Entró en desesperación
Aleteaba con su culpa
Enfierró su corazón

Se encerró en un grueso muro
De fría resignación
No pensaba ya en su amada
Todo era distracción

Tras los años, una tarde
veraniega la estación
Empinado en una rama
Vió pasar su corazón

Lagrimita, lagrimita
El orgullo no dejo
Acercarse las dos aves
Todo fue mucho dolor

Otro día más cercano
Vino la repetición
Compungido el avechucho
Ni su facha le importó

Reacción correspondida
La sonrisa reflejó
Pero no la cercanía
La distancia se fijó

Y no fue sola esa tarde
Con el tiempo comprendió
Que ese era el castigo impuesto
Qu’era su condenación

Es por esto, caballero
Que yo tengo este sudor
Si no lo entendió en primeras
Pida la repetición.

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