Porn Abroad

Para mi sobrina Diana, que sabe lo que estaba haciendo y en lo que estaba pensando cuando escribí estas líneas.

PORN ABROAD

Cuento

El entrevistado era una celebridad y había vuelto popular su profesión: camarógrafo de películas para adultos. El man era medio camarógrafo y medio actor porno. Así para empezar.

El tipo tenía fama de cínico, y por más que busqué por todos lados, jamás vi un video del tipo actuando de modo, digamos… cínico. Me da la impresión de que le hacían preguntas cuya respuesta podían manipular para hacerle ver cínico. El tipo estaba curtido de todo ese mundillo, al punto de haber saltado a la fama con una película llamada ‘La entrepierna del Toro’, protagonizada nada menos que por Benedicto del Toro, quien había sido premiado con el Oscar a mejor actor de reparto en un remake de una obra de Broadway. Sin lugar a dudas, una buena razón para confiar en la taquilla.

Y no le bastó. Consiguió que le permitieran pasar comerciales de televisión con escenas de su película en horario Prime Time, haciendo uso de una influencia de la que tal vez hablemos más adelante. Se esperaba un escándalo durante la primera semana, pero la verdad no había muchos desnudos en el comercial. Decepcionantemente, no había ninguno. Solo diálogos, escenas con efectos especiales, artes marciales, armas de fuego… Todos los juguetes. Solo para mayores de edad, pero no tanto por las escenas de violencia, que eran las del comercial, porque todo lo demás era crudo, desenfrenado sexo, ilimitado en otros aspectos.

El tipo estaba impecablemente vestido para la entrevista: todo de negro, traje de diseñador, así como los zapatos. Tenía un reloj que más bien parecía una manilla, que sea agitaba en su muñeca cuando manoteaba hablando y sólo cuando lo buscó para ver la hora nos pudimos percatar de que era un reloj. Plateado él, no se veía nuevo. Tenía la tez fresca, como cuando se duerme bien y una sonrisa sincera, entregada a la tranquilidad.

Alonso estaba tranquilo, como en cada programa. No parecía tener la intención de generar polémicas. Se levantó de su asiento y saludó de mano al camarógrafo, o como quiera que lo haya etiquetado después de lo que le conté. Se sentaron tras las ovaciones del público y Alonso le ofreció un café que fue aceptado de inmediato.

-Donald “El Pato” Charry. “El Pato”, qué apodo más adecuado para alguien llamado Donald.

-Yo me llamo José del Carmen Donaldo Piernagorda Charry. Cuando me fui a vivir a la Florida, mi primo me presentaba como Donald, porque era lo único que me iba a poder traducir del nombre. Y algún día, algún idiota me dijo Pato, en inglés, Duck, y así me quedé en el barrio.

-¿Qué barrio es ese?

-El Distrital.

-En Ciudad de México

-En Buenos Aires.

-¿Es usted argentino? Yo le hacía mexicano.

-No, soy colombiano. El Distrital es un barrio de Buenos Aires, un pueblo del Cauca colombiano.

-Ah, es un pueblo en la frontera con el Ecuador.

-Sí, cerca de la frontera.

-Donald, bienvenido al programa.

-Muchas gracias por la invitación.

-Donald ¿19 años en la industria del porno?

-Diecinueve y tres meses largos, pero en la industria del cine porno. El porno no son solo películas. Hay fotografía, audio, música, comiquitas, mercadeo… Ni siquiera he estado en todos los puestos de la industria del cine porno. He sido guionista, director, camarógrafo, ingeniero de sonido, luminotécnico… productor…

-Protagonista

-Protagonista. Esa es buena. Yo traté una vez de actuar y dirigir y casi me como el presupuesto antes de empezar el rodaje. Jajajaja.

El público rio también. Era una buena hora para presentar la entrevista de un fresco, que podía hablar sin filtros en medio de un funeral y sonar descortés e insensible sin percatarse o sentir compasión, como lo describió una vez un magazín, luego de que se especulara sobre la contratación de del Toro.

-¿Actuó y dirigió?

-Brevemente. Muy brevemente ¿Puedo fumar?

-¿Tabaco?

-No.

-Entonces no. ¿Cómo se llamaba esa película?

-“Caballo de Troya: Con el hombre adentro”. Era de espías. Mi primera esposa me decía que parecía más un adolescente arrecho que un soldado griego de la segunda guerra mundial. Y los productores, la prensa y las Redes Sociales decían que me había centrado mucho en el hecho histórico. Onassis dijo que yo había montado una representación de las que hacen los niños en los colegios con una escena porno entre perros callejeros. Jajaja

-Fue un fiasco.

-Sí, pero no por eso, porque al final yo preferí protagonizar que dirigir. Esa la terminó de dirigir y editar Renaldo.

-Fue durante el rodaje de esa película que contrajo el SIDA.

-Sí. O tal vez no. Jajajaja… Directo al grano. Eso me gusta.

-Perdón ¿muy inadecuada?

-No, no. Bueno sí, es perfectamente inadecuada, pero, yo sabía que me harían esa pregunta si venía aquí. Así que no hay problema.

-Muy bien…

-Muy bien…

-Muy bien… la pregunta…

-Ah, bien. Mis abogados me dijeron que planteara tres escenarios. A ver si me los aprendí.

-¿Aprendí? ¿No son la verdad?

-Ninguno de ellos es completamente falso ni completamente cierto. Pero le garantizo que toda la verdad estará develada en mi respuesta. Es todo lo que podré darle.

-Muy bien, adelante.

-El primer escenario es durante el casting de la película. Ahí conocí a Jackson.

-A Jay Jackson. Hermosa mujer. Plaza Sésamo Jackson ¿Por qué Plaza Sésamo?

-Porque había un actor griego en una película que le decía “panta cleísimo”, que significa “siempre estrecha” en griego. El tipo terminaba una escena y se levantaba agitando las manos, y diciendo panta cleísimo, panta cleísimo… Y de ahí, usted sabe cómo es la gente, pasó a Plaza Sésamo. Me parecía terrible ese apodo, pero ya no relaciono más ese nombre con marionetas sino con silicona y maquillaje.

-Con ella se produjo el contagio.

-Yo no he hablado de contagio, pero, en este escenario hay uno, con Alessandro. En este escenario tuve relaciones homosexuales con él y como se supo posteriormente de su contagio, por la misma época en que me divorcié de mi primera esposa y porque estuve demacrado por la separación, me asociaron con el tipo, porque lo demacrado no puede ser más que SIDA.

-Pero no era SIDA.

-En el segundo escenario es sin duda SIDA. En este escenario ensayar en oscuro con Tiberio y Castillo.

-¿En oscuro?

-En oscuro es que no te filman. Estás conociendo a los actores y puede que la cosa se ponga acalorada allí dentro. No hay cámaras filmando, pero hay aparatos para hacer mediciones y ventanas con vidrios polarizados por todos lados, luces, utilería… En este escenario, estuve en un set ensayando en oscuro y la cosa se puso acalorada y nos cruzamos como bestias, unos con otros. Nadie filmaba, nadie tenía inhibiciones. Yo debía tomar nota, no acción y tomé acción y con otras nueve personas de ambos sexos y de las cuales unas tres estaban contagiadas de la enfermedad. Yo salgo en un programa de entrevistas y admito que tengo SIDA. Tengo SIDA.

-Le contagiaron durante el ensayo.

-Según el tercer escenario, ciertamente no. En este escenario se rumoró que mi tercera esposa había sido mi amante cuando yo estaba casado con Betty; y que ella luego había sido amante de Pierre, que en paz descanse, que falleció en un accidente aéreo de cuya autopsia se supo que portaba el virus y que presentaba algunos síntomas de la enfermedad. Cuando me casé con ella, me contagió. Pero, todo eso fue el resultado de rumores. Mire.

Busca en los bolsillos de la chaqueta, los que están dentro de la chaqueta y extrae unos papeles notariados.

-Estos certificados de ese año, cuando estalló el escándalo de Jackson. Son los resultados de las pruebas de ELISA que nos practicamos Raquel y yo, mire, NEGATIVO- señaló con su voz y con un dedo en el papel -Yo no tengo SIDA, Raquel tampoco. Aquí están los mismos exámenes, practicados hace veinte días. Raquel accedió a hacerse los exámenes y vea, NEGATIVO también. Hasta donde yo sé, Alessandro está limpio. No sé los demás.

Llovía a cantaros sobre mi tejado de lata, así que ya no podía escuchar lo que decían y apagué allí el televisor. No sé en qué acabaría todo, pero lo que alcancé a ver, me impresionó bastante. No creo que las palabras alcancen a describir parcialmente al menos, lo que sentí aquella noche. Y no estoy hablando de frío.

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